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El dolor muscular y la dificultad para recordar son algunas de las señales de esta afección.

La fatiga crónica es una enfermedad grave que a largo plazo puede afectar a muchos sistemas del cuerpo e influye en la capacidad de las personas para desarrollar sus actividades habituales.

Esta afección puede perjudicar a cualquiera, sin embargo, suele ser más común en personas de 40 a 60 años, en las mujeres y, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), es más diagnosticado en personas de raza blanca.

La fatiga crónica también es conocida como encefalomielitis miálgica y aún no se han probado científicamente las causas que la provocan, de hecho, algunos expertos indican que esta enfermedad puede ser el resultado de una combinación de varios factores.

En cuanto al diagnóstico, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, explica que no es posible hacerlo con una sola prueba, por lo que el especialista puede solicitar una serie de exámenes para descartar otro tipo de afecciones que pueden tener síntomas similares.

Dichos síntomas pueden variar dependiendo de cada persona y su gravedad puede cambiar de un día para otro, repentinamente. Algunos de ellos son:

  1. Dolor de garganta: si la frecuencia de este dolor aumenta, puede tratarse de encefalomielitis miálgica.
  2. Empeoramiento de los síntomas al ponerse de pie o incorporarse: estas personas suelen sentirse aturdidas, mareadas, débiles o a punto de desmayarse al ponerse de pie o incorporarse. Incluso, podrían tener cambios en la visión, como ver borroso o ver puntitos.
  3. Agrandamiento de los ganglios linfáticos: este síntoma se detecta cuando al palpar los ganglios linfáticos del cuello y las axilas, hay dolor.
  4. Agotamiento extremo: las personas con encefalomielitis miálgica no se sienten cansadas como los demás individuos, normalmente, la fatiga no es el resultado de hacer actividad inhabitualmente difícil y no era un problema que se tuviera antes, si no, que apareció con la enfermedad.
  5. Problemas de memoria o concentración: la mayoría de personas con fatiga crónica tienen dificultad para pensar rápido, recordar cosas, poner atención a los detalles, o pensar con claridad.
  6. Dolor de cabeza: ya sean nuevos o que empeoren si ya se padecían, suele ser una señal de fatiga crónica.
  7. Dolor muscular: el dolor que sienten las personas con esta afección no suele ser causado por una lesión. También es posible que repercuta en las articulaciones.
  8. Problemas para dormir: quienes padecen fatiga crónica podrían no sentirse mejor o menos cansadas, incluso después de haber dormido toda la noche. Algunas personas pueden tener dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormidas.

Cabe resaltar que, si bien no hay cura para esta enfermedad, hay algunos remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los síntomas, los cuales se recomienda consumir luego de haber consultado con el médico de cabecera.

Lo anterior debido a que hay productos –así sean naturales– que pueden interactuar con algunos medicamentos y causar efectos negativos en la salud.

Tomado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/fatiga-cronica-los-sintomas-a-los-que-se-debe-prestar-atencion/202203/


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Según la Organización Mundial de la Salud un total de 9,9 millones de personas enferman cada año.

Con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, se considera importante conocer a profundidad sobre esta enfermedad que ha acompañado a la humanidad desde siempre y que, por diferentes condiciones presenta reactivaciones.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mencionado que la pandemia frenó la lucha contra algunas amenazas a la salud global como la tuberculosis y llamó a recuperar las inversiones y los servicios de atención contra una enfermedad que pasa especial factura a la infancia, con 226.000 niños y preadolescentes fallecidos por ella en el primer año de pandemia.

En 2020, último año del que la OMS tiene datos completos, los casos de tuberculosis bajaron un 1 % con respecto a 2019 (de 10 a 9,9 millones), pero las muertes subieron un 7,1 %, de 1,4 a los 1,5 millones mencionados.

La llegada de la pandemia desvió hacia la lucha contra la covid muchos recursos contra la tuberculosis, y así las inversiones en diagnósticos y tratamientos bajaron un 8,6 % en 2020 hasta los 5.300 millones de dólares, menos de la mitad del objetivo fijado para 2022 (13.000 millones de dólares).

La OMS considera especialmente olvidada la atención a niños y preadolescentes, estimando que un 63 % de los menores de 15 años con la enfermedad no han tenido acceso a diagnósticos y tratamientos, una cifra que se eleva al 72% en el caso de menores de cinco años.

Con base en lo anterior, en EL TIEMPO, resolvemos las diez preguntas más frecuentes sobre esta enfermedad de acuerdo con actualizaciones en la información del Ministerio de Salud y Protección Social.

¿La tuberculosis existe?

En efecto, la tuberculosis existe y según la Organización Mundial de la Salud un total de 9,9 millones de personas enferman cada año, de las cuales 1.1 millones son niños y niñas.

La tuberculosis (TB) es una de las 10 enfermedades que más afecta a la población mundial y se han llegado a registrar 289 mil casos de esta enfermedad en América, siendo Colombia el cuarto país de la región con más casos.

En Colombia se diagnostican 14 mil casos cada año, es decir, 38 personas al día. Llama la atención que del total de casos de TB entre el 11 y el 13% son personas que tienen también VIH y se reportan cerca de 300 a 400 niños y niñas menores de 15 años con la enfermedad y 400 casos de tuberculosis resistente a medicamentos en el país cada año.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una enfermedad ocasionada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis y es prevenible y curable. Esta afección es conocida como el bacilo de Koch en honor al científico alemán Robert Koch quien lo descubrió.

El bacilo es resistente al frío, la congelación, pero muy sensible a la luz del sol. Se anunció su descubrimiento un 24 de marzo de 1882.

¿Qué órganos afecta?

El bacilo afecta principalmente el pulmón, la tráquea y/o los bronquios; en esta localización es catalogada como tuberculosis pulmonar.

La bacteria puede viajar desde el pulmón y afectar otros órganos o partes del cuerpo como los ganglios, la piel, huesos, cerebro, riñones, etc., esta presentación clínica es conocida como tuberculosis extrapulmonar.

¿Cómo se transmite?

Se transmite por vía respiratoria, cuando una persona con tuberculosis pulmonar sin tratamiento, tose, estornuda, habla o canta.

Al toser o estornudar se arrojan millones de partículas en forma de aerosoles al aire que tienen las bacterias. Las personas que son contactos estrechos de la persona afectada pueden inhalar los aerosoles que cargan el bacilo y ser transportados hasta sus pulmones causando una infección.

¿Cómo NO se transmite?

  • No se transmite por dar la mano.
  • No se transmite por dar un beso o un abrazo.
  • No se transmite por la saliva ni por los alimentos.
  • No se transmite por la ropa.
  • No se transmite por vía sexual o hereditaria.
  • No se transmite por vectores o picaduras de insectos.

¿Cuáles son factores de riesgo de contagio de la tuberculosis?

La tuberculosis puede afectar a cualquier persona sin importar su edad, sexo, raza, género o estatus social o económico. Existen condiciones que pueden aumentar el riesgo de transmisión de la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la tuberculosis activa?

Con la tuberculosis se pueden llegar a experimentar lo siguientes síntomas:

  • Tos y expectoración (flemas) igual o mayor a 15 días
  • Pérdida de peso
  • Sudoración en las noches
  • Falta de apetito
  • Fiebre
  • En las personas con VIH debe sospecharse TB ante la presencia de tos con o sin expectoración, fiebre, pérdida de peso o sudoración de cualquier tiempo de duración.
  • En los niños y niñas: tos con o sin flemas de más de 15 días, fiebre, pérdida o no ganancia de peso, presenta disminución de su actividad y juego y tiene historia de contacto con un caso de TB.
  • En los contactos de casos confirmados de la tuberculosis, se sospecha si hay tos y expectoración de uno o más días de duración.

¿Cómo diagnosticarla?

Toda persona que presente síntomas respiratorios se le debe descartar la enfermedad. En este caso, la persona debe recolectar durante tres días seguidos el primer esputo o flemas de la mañana en un frasco que debe entregarse en el laboratorio clínico de su centro de salud.

Las pruebas para el diagnóstico son:

  • Prueba molecular: observa si hay material genético de la bacteria en la muestra (ADN).
  • Cultivo líquido: se coloca en un tubo de ensayo parte de la muestra, para mirar si hay crecimiento del bacilo.
  • Baciloscopia: se observa el bacilo directamente a través de un microscopio.
  • Se complementa el diagnóstico con una radiografía en los pulmones u otras ayudas diagnósticas que defina el médico.

¿Cómo es el tratamiento?

El tratamiento cura la enfermedad y deja de transmitirla:

  • Se toman cuatro antibióticos los primeros 2 meses de lunes a sábado.
  • Luego se toman dos antibióticos por otros 4 meses, de lunes a sábado hasta completar 6 meses en total.
  • En algunas personas se requerirá prolongar el tratamiento a 9 o 12 meses.
  • El tratamiento es gratuito no puede ser cobrado; no se deben pagar copagos ni cuotas moderadoras.
  • Se debe supervisar su toma diariamente por los trabajadores de la salud o un agente comunitario.
  • La persona puede elegir la modalidad de supervisión que más se facilite si ir al hospital más cercano, por videollamada, domiciliario, o con apoyo de alguien de la comunidad según necesidades y disponibilidad.

¿Cómo prevenir la tuberculosis?

La tuberculosis se puede prevenir de la siguiente forma:

  • Vacuna BCG para niños.
  • Identificar casos y contactos en la familia y comunidad.
  • Educación en signos y síntomas a las personas.
  • Uso de tapabocas si tiene tos.
  • Taparse la boca al toser o estornudar.
  • Ventilación e iluminación del hogar y el lugar de trabajo.
  • Terapia preventiva en grupos de riesgo como VIH, niños contactos, entre otros.
  • Alimentación balanceada y adoptar hábitos saludables.

Tomado de: https://www.eltiempo.com/salud/tuberculosis-preguntas-comunes-sobre-esta-enfermedad-660563


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“¿Quieres ver Robin Hood de Disney?” fue una de las frases que produjo el hombre.

La Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad del sistema nervioso que afecta los músculos y las funciones físicas. Las personas que la padecen pierden el control de su cuerpo y la posibilidad de comunicarse. Aunque hay terapias para reducir el avance de la enfermedad, no hay cura para ELA. De ahí lo importante de lo acontecido recientemente con un paciente de ELA, quien, gracias a un dispositivo implantado en su cerebro, fue capaz de seleccionar letras una a la vez para formar palabras y frases para comunicar sus necesidades y experiencias.

Así fue comunicado por los investigadores que lideraron el proceso en Nature. Los científicos implantaron conjuntos de microelectrodos intracorticales en dos áreas de la corteza motora del cerebro de un hombre que no tenía control voluntario del movimiento ocular, y por ende no podía usar un rastreador ocular para comunicarse y tampoco un sistema de comunicación computarizado basado en el movimiento de los ojos. El paciente comenzó a utilizar el sistema tres meses después de la implantación.

“Con la progresión de la ELA, el paciente perdió la capacidad de abrir los ojos voluntariamente, así como la agudeza visual, pero sigue empleando la estrategia basada en neurorretroalimentación guiada por el oído para seleccionar letras y formar palabras y oraciones”, dice el estudio. Después de aproximadamente 3 semanas con el sistema el hombre produjo una oración inteligible, cuando habían pasado 251 días dijo ‘Amo a mi hijo genial’; al día 253 pudo preguntarle a su hijo: ‘¿Quieres ver Robin Hood de Disney?” Durante el siguiente año hizo decenas de oraciones más.

Aunque no es la primera vez que se usan estos sistemas, este caso en particular es único pues ha permitido la comunicación de un paciente en un estado avanzado de la enfermedad que implica una parálisis completa de sus músculos. Aunque se conservan las capacidades mentales, las señales de movimiento no salen del cerebro.

“Son proyectos muy duros, pero uno de los momentos más agradables para mí fue cuando dejamos al paciente comunicarse de forma libre y deletreó de forma correcta su nombre: es la prueba absoluta de que el paciente es consciente, de que tiene una capacidad correcta de entender el mundo exterior: quiero decir mi nombre y lo digo”, le dijo a El País Arnau Espinosa, uno de los neurotecnólogos detrás de este avance.

Pese al éxito del proyecto, los investigadores son claros en señalar que apenas es el comienzo. “Estos implantes están muy lejos de ser una tecnología aplicable de forma generalizada: son prototipos, pruebas de concepto, hace falta mucho trabajo para poder tener un dispositivo comercial en el mercado”, señaló Espinosa al diario español. El equipo científico duró cientos de horas diseñando, probando y calibrando de forma personalizada el sistema en el cerebro del paciente, no es como si se pudiera enchufar algo en el cerebro de los pacientes y esperar que funcione.

Tomado de: https://www.elespectador.com/salud/un-implante-cerebral-permite-que-un-hombre-con-paralisis-se-comunique/


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El doctor Enrique Rojas es uno de los psiquiatras que más ha estudiado el tema de la felicidad. Pero ese es solo uno de los enfoques que ha investigado durante su larga carrera, pues también ha abordado temas como la depresión, las obsesiones, el amor y la personalidad.

De hecho, Rojas ha publicado más de 15 libros y muchos de ellos han logrado éxito en ventas en varios países. Se destacan Remedios para el desamor, Guía práctica contra la depresión, El hombre light y La importancia de una vida con valores.

Además, es profesor de psiquiatría y director del Instituto español de investigaciones psiquiátricas de Madrid y dicta conferencias y cátedras en Europa, Estados Unidos y Suramérica. Fue en la coyuntura de su participación en la Exposer Coomeva 2020 —una serie de conferencias que terminó ayer y en la que Rojas dictó su charla titulada La madurez de la persona— que el premiado médico conversó con EL TIEMPO sobre la felicidad en el mundo de hoy.

Para Rojas, la salud mental debería ser la prioridad para las personas de occidente. “Yo soy profesor invitado en la New York University, y sé que en Estados Unidos el psiquiatra es el family doctor, es el médico de cabecera”, explica.

Usted ha dicho en entrevistas que ahora mismo estamos viviendo la primera epidemia psicológica del mundo. ¿A qué se refiere?

 La primera pandemia mundial es la que vino de China, pero la segunda es la ruptura de pareja. Es una epidemia psicológica. ¿Por qué ha ocurrido esto? Son muchos los factores que están detrás, no hay una respuesta monosilábica. Pero, básicamente es porque en este momento se ha producido un cambio sustancial en la sociedad. Hoy, en la facultad de medicina de la Universidad Complutense de Madrid, el 70 por ciento de los estudiantes son mujeres; en derecho, el 75 por ciento, en psicología, el 95 por ciento. En el cuerpo diplomático ya hay un 50 por ciento de mujeres. La incorporación de la mujer al trabajo es uno de los factores más importantes, junto con la secularización de la sociedad, el relativismo, etcétera.

¿Y por qué es tan difícil la felicidad de la pareja?

La felicidad de la pareja consiste en tener buena salud y mala memoria. La capacidad para olvidar las cosas negativas del pasado es salud mental. Una persona que no es capaz de superar las adversidades y los malos tragos del pasado se convierte en alguien neurótico, agrio, amargado, resentido y echado a perder.

El panorama del mundo actualmente no es muy alentador. ¿Qué hechos positivos destacaría?

 La democratización de casi todo el mundo, a excepción de algunos países. También la comunicación: el avance de los celulares impresionante. Las comunicaciones aéreas. En los últimos años he visitado más de 80 países. También mencionaría los grandes avances médicos. Y, por último, destacaría la globalización del mundo.

 En su último libro usted aborda el tema de la felicidad. ¿Por qué es importante hablar de esto hoy?

El mundo está cansado de seductores mentirosos. Se habla mucho de una felicidad superficial, epidérmica, sin fondo. Pero eso, a la vuelta de la esquina, queda reducido a casi nada. La felicidad consiste en estar contento al comprobar que el proyecto de vida personal va funcionando relativamente bien, basándose en cuatro grandes notas: amor, trabajo, cultura y amistad.

Se puso de moda, hace algunos años, lo que los americanos llamaban la píldora de la felicidad: el prozac. Si la felicidad dependiera de eso, la cosa sería más fácil. Pero la felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida, algo grande, según las posibilidades de cada uno y sus puntos de partida.

¿Cuál podría ser un antidepresivo que no involucre medicina?

Habría que hacerse tres preguntas fundamentales: ¿quién soy yo? ¿A dónde voy? Y ¿con quién?

La primera pregunta sirve para definir la personalidad de cada uno. Lo ideal sería poder encontrar una personalidad equilibrada, en la que uno se siente bien sin caer en el narcisismo. La segunda pregunta sirve para organizar un proyecto de vida, un programa personal que involucre la faceta afectiva, la profesional, la cultural y la amistad.

La tercera pregunta tiene que ver mucho con la inteligencia emocional, de la que hago dos notas: por un lado, acertar en la elección afectiva, dar con la persona adecuada; el segundo aspecto es trabajar con arte y oficio los instrumentos de la razón y los de la afectividad.

Tomado de: https://www.eltiempo.com/salud/entrevista-de-el-tiempo-con-el-psiquiatra-enrique-rojas-550011


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El consumo de vitaminas B es fundamental para mantener sanos los nervios y llevar un estilo de vida saludable, algo fundamental en este momento, cuando el teletrabajo y otras actividades pueden generar sedentarismo.

La pandemia del nuevo coronavirus cambió por completo la forma en la que la mayoría de las personas desarrollaba sus vidas. Los hogares y salas de estudio se convirtieron en las nuevas oficias y salas de reuniones.

Desarrollar todas las actividades que antes exigían salir de casa ha hecho que estas personas limiten su movimiento y que, en algunas ocasiones, no realicen pausas activas ni ejercicios, aumentando el riesgo de padecer, por ejemplo, daños en los nervios como la neuropatía.

Otros síntomas pueden potenciarse a causa de no ingerir vitaminas B y la falta de ejercicio, incluyendo dolencias como el desarrollo del túnel del carpo, una afección en uno de los nervios de la muñeca, que puede producir dolores en la mano, la muñeca y el codo, y dolores en la espalda, posiblemente asociados a una mala postura.

El papel de las vitaminas B

El complejo B está compuesto por varias vitaminas que cumplen una importante función para la salud de las personas. Una de ellas es la vitamina B1, también conocida como tiamina, descrita por MedlinePlus (la biblioteca médica más grande del mundo) como un actor que influye en “la contracción muscular y la conducción de señales nerviosas”.

Otra de las vitaminas B que fortalecen y benefician al sistema nervioso es la B6 o piridoxina, la cual, afirma la Clínica Mayo, “es importante para el desarrollo normal del cerebro y mantener saludables el sistema nervioso y el sistema inmunitario”.

La deficiencia en la vitamina B puede desencadenar varios problemas de salud. Un ejemplo es la neuropatía periférica, cuyos síntomas son entumecimiento, hormigueo o cosquilleo en pies y manos, falta de coordinación y caídas, entre otros (Clínica Mayo). Una de las causas de esta condición, entre otras, es la diabetes (según la clínica, más de la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún tipo de neuropatía) y deficiencias de vitaminas como las B1, B6 y B12.

¿Quiénes deben consumirla?

Se debe consumir vitaminas B en todas las etapas de la vida. Su rol trasciende el buen funcionamiento del sistema nervioso y de otros componentes del cuerpo humano; sin embargo, algunas poblaciones deben prestar más atención a su ingesta.

Las personas vegetarianas, por ejemplo, deben usar suplementos de vitamina B12. Así lo considera la Unión Vegetariana Española, que, además, puntualiza en que no hacerlo puede generar diversos problemas en la salud de las personas, especialmente en bebés y niños.

Como una de las fuentes de vitamina B12, dicha organización recomienda ingerir suplementos, los cuales deben ser consumidos, según su composición, de forma diaria o semanal.

Por su parte, la compañía farmacéutica Wörwag Pharma dice que la vitamina B12 es importante para tener unos “nervios fuertes”. También afirma que los bebés y los niños necesitan esta vitamina, pues se hallan en su etapa de crecimiento.

Del mismo modo, la compañía dice que mientras que del 2 % al 5 % de los jóvenes europeos se ven afectados por la deficiencia de vitamina B12, del 10 % al 30 % de los adultos mayores de 65 años presentan una insuficiencia en esta sustancia fundamental para mantener una buena salud.

La familia de las vitaminas B está compuesta por la tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), ácido pantoténico (B5), piridoxina (B6), biotina (B7), ácido fólico (B9) y cianocobalamina (B12). El consumo adecuado y la correcta suplementación de estas sustancias beneficia la salud de las personas en todos los momentos de su vida y favorece al funcionamiento adecuado del sistema nervioso, evitando trastornos que pueden aparecer por otras enfermedades, mala alimentación y sedentarismo.

Tomado de: https://www.elespectador.com/noticias/salud/aliadas-del-sistema-nervioso/


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Automedicarse para prevenir o tratar la covid-19 puede generar una resistencia a medicamentos como los antibióticos, algo perjudicial para el tratamiento de otro tipo de enfermedades ocasionadas por las bacterias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido enfática a la hora de aclarar que los antibióticos no tienen ningún tipo de efecto sobre virus como la gripe, la influenza, los resfriados y mucho menos sobre el nuevo coronavirus. El organismo recalca que este tipo de medicinas deben ser utilizadas exclusivamente para el manejo de infecciones bacterianas.

Si bien es probable que una persona al tomar antibióticos sienta algún tipo de alivio en los síntomas relacionados con el virus, no existen pruebas o estudios que indiquen que este tipo de medicamentos contribuye a prevenir o curar la covid-19. Por el contrario, se ha evidenciado que este tipo de prácticas pueden terminar ocasionando resistencia antimicrobiana, un fenómeno que crece cada vez más en regiones como Latinoamérica.

Una de las causas de esta resistencia se da por el consumo excesivo de los antibióticos o por usarlos para tratar cualquier patología sin el consentimiento de un profesional. Al tomar estos medicamentos se genera la muerte de algunas bacterias, pero algunos gérmenes más fuertes logran resistir y multiplicarse creando mayores defensas ante la acción de los antibióticos.

Este fenómeno se conoce como RAM y según los expertos poco a poco se está convirtiendo en una grave amenaza para la salud pública. La OMS ha dicho que la resistencia a los antibióticos ocasiona por lo menos 70.000 muertes al año en el mundo y se prevé que para el 2050 se llegue a los 10 millones de fallecimientos.

Si cada día más personas desarrollan esta resistencia los tratamientos para cualquier enfermedad bacteriana van a ser más largos y costosos. Además, se incrementarían las tasas de mortalidad y de riesgo en los procedimientos médicos. Uno de los casos más particulares es el del estafilococo, una bacteria que ha desarrollado en algunos pacientes resistencia a la meticilina.

Un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) calcula que en Estados Unidos los consultorios médicos y las salas de emergencia recetan anualmente aproximadamente 47 millones de tratamientos con antibióticos para infecciones que no los necesitan como los resfriados.

Sin embargo, la responsabilidad no recae solo sobre los médicos, pues en países como el nuestro la cantidad de personas que consumen medicamentos sin prescripción es alarmante. Tal parece que la práctica de ir a la droguería y comprar cualquier medicina se ha convertido en otro tipo de epidemia. Una investigación de la Universidad de Antioquia comprobó en una encuesta que el 97 % de los participantes se han automedicado y el 3 % no saben o no responde.

Según la CDC, desarrollar una resistencia a los antibióticos “pone en peligro los avances en la atención médica moderna de la que hemos pasado a depender, como el reemplazo de articulaciones, los trasplantes de órganos y la terapia contra el cáncer. Estos procedimientos conllevan un riesgo importante de infección y los pacientes no podrán recibirlos si no se cuenta con antibióticos eficaces”.

Los expertos recomiendan en primer lugar no usar antibióticos para virus simples como la gripe, seguir las instrucciones de los médicos y no usar la receta médica de otras personas. Tampoco se deben guardar los medicamentos para usar después o interrumpir los tratamientos en casos de infecciones bacterianas, pues esto les da tiempo a esos organismos para sobrevivir o mutar.

Tomado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/asi-es-como-un-virus-se-vuelve-resistente-a-los-medicamentos-nueva-alerta-en-la-oms/202046/


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A medida que pasa el tiempo surgen más interrogantes que respuestas sobre este virus. Estos son los diez más comunes.

Del coronavirus se sabe con certeza que surgió en China en noviembre y que desde entonces ha llegado a casi todo el mundo, donde ha infectado a más de 5 millones de personas y le ha causado la muerte a por lo menos 356.000. Los adultos mayores corren más riesgo, y aún no hay tratamiento o vacuna para este mal.

Pero luego de 80 días de pandemia, el nuevo coronavirus y la enfermedad que causa, la covid-19, ha mostrado facetas desconocidas. Hoy produce más interrogantes que respuestas, algo esperable, pues esos patógenos se mueven más rápido que la investigación científica. Como en medicina la ignorancia puede matar, SEMANA recopiló los diez nuevos interrogantes de las últimas semanas y lo que se sabe sobre ellos.

  1. ¿Por qué mueren jóvenes sanos?

La hipótesis más popular es que el perfil genético podría jugar un papel importante, especialmente aquellos genes involucrados en el sistema inmune. Se sabe que un padre que murió joven de una enfermedad infecciosa pone en riesgo a sus hijos de un desenlace similar. Un estudio de la compañía Oxford Biodynamics con 300 pacientes de covid-19 mostró que en el perfil genético de cada uno hay señales sutiles para entender mejor por qué algunos se afectan severamente.

  1. ¿Cuál es el síndrome que desarrollan algunos niños?

Al comienzo se creía que la covid-19 no atacaba a los pequeños, pero en varios casos en Europa, Gran Bretaña y Estados Unidos algunos resultaron hospitalizados con un misterioso síndrome inflamatorio –parecido a la enfermedad de Kawasaki– que requiere cuidado intensivo y ha causado la muerte. Nadie sabe aún si está relacionado con el coronavirus, aunque la mayoría de los enfermos son positivos asintomáticos. Algunos expertos creen que este síndrome proviene de una respuesta inmune exagerada. Lo bueno es que es fácil de detectar y tratar.

  1. ¿La cloroquina y la hidroxicloroquina sirven para tratar la Covid-19?

Estas drogas antimalaria han resultado ineficientes en estos casos y, peor aún, la nueva evidencia sugiere que podrían generar mayor riesgo de muerte. Un estudio reciente con más de 96.000 pacientes, publicado en la revista The Lancet, encontró que, aunque sirve para enfermedades autoinmunes y malaria, su efectividad y seguridad para el coronavirus no han podido ser demostradas.

La Organización Mundial de la Salud pausó los estudios con estos medicamentos, y en Colombia el Ministerio de Salud los retiró del listado de drogas priorizadas para este mal. Hasta ahora, solo el antiviral Remdesivir, diseñado para el ébola, ha mostrado algún efecto al interferir el ciclo del virus. En un estudio clínico en Estados Unidos mostró que disminuía en cuatro días el tiempo de recuperación, pero no la mortalidad. En Colombia no está aprobado.

  1. ¿El clima influye en el nuevo coronavirus?

Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard y el MIT muestra que el clima cálido y húmedo podría enlentecer la progresión del virus, pero no detenerla. Los científicos hallaron que, en promedio, las temperaturas mayores a 25 grados centígrados están asociadas con una menor transmisión del virus.

Por cada 1,8 grados adicionales por encima de ese nivel habría 3,1 por ciento de caída en el número de reproducción. Sin embargo, esto no es suficiente para contener el virus. En países donde ahora comienza el verano boreal recomiendan permanecer en casa todo el tiempo posible.

  1. ¿Tomar vitamina D mejora la respuesta inmune?

Reportes recientes señalan que la vitamina D (obtenida de la exposición a la luz solar) juega un papel en el sistema inmune contra las infecciones virales. No obstante, los estudios hasta ahora revelan que este factor no representa diferencia en la recuperación. Otros análisis están en camino. Mientras los resultados llegan, los médicos sugieren tener a punto los niveles de vitamina D.

  1. ¿Sirve el plasma de convaleciente para la Covid-19?

La teoría dice que inyectar el plasma de la sangre de una persona que ya ha superado el virus le pasaría sus anticuerpos a un paciente. Pero una revisión de varios estudios hechos en mayo mostró que el éxito del tratamiento es incierto: 32 personas desarrollaron shock anafiláctico.

Sin embargo, se pusieron en marcha 20 investigaciones para salir de dudas. Varias firmas, además, están produciendo los anticuerpos en laboratorios, lo cual podría ser más seguro.

  1. ¿Hay inmunidad luego de la infección?

Los científicos están muy seguros de que el cuerpo desarrolla un nivel de protección, pero no saben aún cuánto tiempo puede durar. Unos, con base en estudios de otros coronavirus, piensan que los recuperados podrían reinfectarse un año más tarde, aunque la segunda vez no tendrían síntomas y su capacidad de contagiar a otros duraría menos. Pero no se puede afirmar que, si alguien tuvo la covid-19, no la pueda adquirir de nuevo o transmitirla más tarde.

  1. ¿Por qué mueren?

Existe un patrón regular. Los pacientes severos empiezan con fiebre, dolor muscular, fatiga y tos seca. Al quinto día tienen dificultad para respirar y al día siete es necesario hospitalizarlos. Al siguiente día, los fluidos se acumulan en el pulmón, lo que impide el paso del aire. Esto sucede porque el virus se replica muy rápido y coge desprevenido al sistema inmune, que a su vez monta una respuesta exagerada.

Los expertos observan que este patógeno no solo afecta las vías respiratorias, sino casi todos los órganos, pues es una enfermedad inflamatoria. Por eso, las personas que tienen inflamación crónica por condiciones preexistentes (hipertensión, diabetes, obesidad) tienen más riesgo de morir.

  1. ¿Sobrevive la gente con el respirador?

Un estudio en The Lancet mostró que un paciente mayor tiene una baja posibilidad de sobrevivir tras ser conectado a un respirador. Según la investigación, efectuada con muestras de dos hospitales de Nueva York, 80 por ciento de las personas mayores de 80 años que recibieron dicho tratamiento fallecieron.

Otro estudio hecho anteriormente había revelado que todos los pacientes que están tan enfermos como para necesitar un respirador ofrecen un diagnóstico más oscuro. En efecto, de los 1.281 estudiados, solo 3,3 por ciento de ellos salieron adelante, mientras que 24,5 por ciento murió. El resto permanecía hospitalizado al final de la investigación.

Los expertos dicen que en los enfermos que requieren respirador la mortalidad aumenta hasta 70 por ciento si la persona tiene más de 70 años. El aparato genera un riesgo por la severidad del caso y porque se trata de un tratamiento muy invasivo que por sí mismo deteriora el organismo.

  1. ¿Cómo es la recuperación?

La mayoría de pacientes con covid-19 se cura. Hasta ahora lo han logrado más de 1,3 millones de personas en el mundo. Si todo va bien, el sistema inmune destruye el virus en unos 15 días, pero en ciertos casos ese proceso requiere más tiempo. Para algunos la tos y la fatiga persisten, aunque la infección ya no exista y puede tomarles al menos seis semanas sentirse normales.

En este grupo están los que duran conectados a un respirador por mucho tiempo. Estos podrían sufrir daño físico y psicológico, pues la enfermedad deja cicatrices en el tejido del pulmón. Voceros del Hospital de Hong Kong reportaron en marzo que, en un grupo de 12 pacientes recuperados, dos o tres mostraban poca capacidad pulmonar en sus chequeos médicos posteriores.

Tomado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/coronavirus-diez-interrogantes-comunes/674788


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¿Qué plataforma necesito para hacer una videollamada privada con una persona? ¿Para una conversación pública con muchas? ¿Para una charla privada con algunos? Este documento le cuenta cuáles son los pros y contras de varios servicios que pueden ajustarse a sus necesidades.

Este año será recordado como el tiempo en el que vivimos confinados. La crisis desatada por la agresiva expansión del COVID-19 ha transformado por completo nuestras vidas cotidianas y, para una buena parte de la población mundial, cuestiones tan normales como dejar la casa por la mañana para ir al trabajo o a estudiar, visitar a nuestras familias o compartir con nuestras amistades se han transformado en un recuerdo cada vez más lejano de la vida “pre-crisis”.

Las estrictas medidas de confinamiento —forzadas o autoimpuestas— requeridas para evitar el contagio y la propagación del virus, nos han obligado a buscar otras maneras de mantener el contacto.

Es así como hemos visto un explosivo aumento de las videollamadas. Antes principalmente una herramienta de trabajo, hoy su uso intenta llenar el vacío que nos ha dejado la imposibilidad de compartir con los otros, y se extiende al abanico completo de “lo social”, desde las reuniones familiares a las clases de yoga.

Zoom ha sido la empresa que probablemente mejor haya capitalizado la ansiedad provocada por la pandemia, pasando de 10 millones de usuarios diarios a 200 millones de cada día. Pero este explosivo crecimiento vino acompañado de un mayor escrutinio y las distintas falencias de la plataforma comenzaron a adquirir visibilidad también.

Entre las más importantes, el hecho de que Zoom comparte datos sobre sus usuarios con terceras partes, como Facebook, y que la compañía mintió respecto a la implementación de cifrado de extremo a extremo. Al mismo tiempo, prácticas como el “zoombombing” —la intromisión no deseada de extraños en una videollamada con el fin de desbaratarla—se han vuelto tristemente populares.

Desde luego, el “zoombombing” no es un problema exclusivo de Zoom, como tampoco lo son las consideraciones por la seguridad y la privacidad. Existen alternativas, cada una con sus pros y contras. ¿Cuál debería utilizar? Elegir puede ser difícil, por lo que hemos desarrollado esta guía para ayudarle a tomar una decisión informada.

La idoneidad de un software sobre otro dependerá en gran medida de las necesidades específicas de su videollamada. Además, es necesario recordar que ninguna solución es perfecta y que muchas veces es necesario hacer concesiones. Qué ceder dependerá de sus prioridades.

Tampoco está de más decir que las videollamadas son una de las posibilidades en un abanico bastante nutrido de opciones, que quizás sea buena idea explorar. Alternativas como los correos electrónicos y las llamadas telefónicas puedan parecerte anacrónicos, pero, dependiendo de las circunstancias, pueden ser mucho más cómodos y efectivos. Considere además que la tecnología que posibilita las videollamadas está lejos de ser perfecta, los cortes y las interrupciones son comunes, y la experiencia puede volverse bastante ingrata.

¿Necesita hacer una videollamada? Perfecto. Veamos cuáles son sus opciones.

Necesito comunicarme con otra (1) persona

Lo primero que es importante saber es si es la otra persona es menor de edad y/o si el contenido de la llamada es sensible. Si la respuesta es sí a cualquiera de esas preguntas, entonces le recomendamos el uso de software que proteja las videollamadas por medio de cifrado punto a punto. Esto quiere decir que los mensajes se transmiten codificados y son descifrados solamente cuando llegan a los usuarias o usuarios finales. Así, en caso de que alguien intentara interceptar la comunicación, no sería capaz de acceder a su contenido, incluyendo a quien administre la plataforma. Si bien hay situaciones donde el cifrado de extremo a extremo puede no ser esencial, recomendamos encarecidamente preferir las aplicaciones que lo han implementado.

En ese sentido, una alternativa interesante por su masividad es WhatsApp, que cifra el contenido de las videollamadas en ambos extremos. Esto significa que Facebook —dueños de WhatsApp- no pueden saber sobre qué están hablando sus usuarios y usuarias. Sin embargo, sí pueden conocer todo aquello relativo al contexto de la llamada: quién está hablando con quién, desde dónde, cuánto duró la videollamada, etc. Esta información se conoce con el nombre de metadatos.

WhatsApp comparte metadatos con Facebook, por lo que si la privacidad de tu videollamada es muy importante para ti, te recomendamos utilizar Signal, una aplicación de mensajería similar a WhatsApp, pero diseñada con un compromiso especial por la privacidad. Ha sido desarrollada y mantenido por una fundación sin fines de lucro, (la Signal Technology Foundation) y es un software gratuito y de código abierto. Muy recomendable.

Otra alternativa interesante es Jitsi. Al igual que Signal, es un software gratuito y de código abierto. Una de sus características más atractivas es que su versión de escritorio no requiere la instalación de ningún sofware extra: basta un enlace (que puedes generar acá) para comunicarte con quién quieras. Si bien las videollamadas entre dos personas están cifradas de punto a punto, esta funcionalidad no está habllitada cuando hay más participantes. Una forma de paliar este inconveniente es utilizar un servidor seguro.

Otra opción es Skype, que admite el cifrado de extremo a extremo, pero es necesario habilitarlo. Para ello debes acceder al menú desplegable “Nuevo chat” y seleccionar la opción “Nueva conversación privada”. Y si da la casualidad de que las dos personas que participaran en la videollamada usan productos Apple, pueden utilizar Facetime, una opción bastante conveniente, pero solamente disponible para los usuarios de dispositivos fabricados por esta empresa.

¿El contenido de tu videollamada no es particularmente sensible? Quizás vale la pena considerar la posibilidad de llamar por teléfono, una opción rápida y sencilla.

Necesito tener una conversación privada con un grupo pequeño de personas

Si el contenido de tu videollamada no es sensible y no involucra menores de edad —por ejemplo, si lo que quieres es juntarte con un grupo de amigos para ver cómo están y compartir a través de la cámara web— entonces probablemente las opciones listadas más arriba sean suficientes: WhatsApp admite videollamadas con hasta ocho personas, 32 en Facetime, 50 en Skype y 75 en Jitsi.

Otras opciones pueden ser Webex y GotoMeeting. Estas dos plataformas fueron diseñadas para el ámbito laboral y tienen múltiples funcionalidades, pero son más complejas de manejar. GotoMeeting es un software de pago y es probablemente una buena opción para empresas que necesiten seguir reuniéndose con sus empleados. Webex liberó recientemente una versión gratuita que soporta hasta 100 participantes. Y aunque soporta cifrado de extremo a extremo, este sólo está activado para clientes de pago; quienes hayan creado una cuenta gratuita después del 18 de marzo deben solicitar la habilitación del cifrado de extremo a extremo a soporte al cliente.

Tanto Webex, GotoMeting y Jitsi permiten asegurar las videollamadas con una contraseña, una medida que te ayudará en contra del “zoombombing”, mientras que WhatsApp, Skype y Facetime requieren identificar a cada uno de los participantes, protegiéndote contra la intrusión de desconocidos con ánimos de arruinar tu videollamada.

Una cosa que es necesario considerar es que la calidad de la videollamada se verá afectada tanto por la calidad de la conexión de todos los participantes, así como también por el número de personas conectadas a la videollamada; entre más personas participen, más difícil será asegurar la calidad de la conexión y la estabilidad de la comunicación.

Necesito tener una comunicación pública con muchas personas

El contexto de pandemia y cuarentena ha obligado a repensar los eventos públicos. Algunos han tenido que ser cancelados, mientras que otros se han transformado para satisfacer el imperativo del distanciamiento social. Si estás pensando organizar el lanzamiento de un libro, un conversatorio o un webinar, lo que necesitas no es una videollamada, sino una plataforma de streaming.

El streaming te permite transmitir audio y video en tiempo real a través de internet. Algunas de las alternativas gratuitas más populares son Youtube Live (de Google), Facebook Live (de Facebook) y Periscope (de Twitter). Otra alternativa popular, aunque de pago, es Twitch (propiedad de Amazon).

Hay dos beneficios principales que destacar de las plataformas de streaming: en primer lugar, te aseguran mejor calidad de audio y video, y mayor estabilidad de la conexión. En segundo lugar, puesto que los espectadores solamente pueden participar a por medio de texto en una ventana de chat, es más difícil ser víctima del “zoombombing”.

Una alternativa interesante puede ser utilizar una palataforma de videollamadas junto a una plataforma de Streaming, por ejemplo Jitsi y Youtube.

Necesito tener una conversación privada con un grupo grande de personas

Hay muchas razones por las cuales esto no puede funcionar a nivel técnico. Por un lado, la dificultad de mantener videollamadas con un gran número de participantes; por otro, la dificultad de mantener algo privado cuando un número importante de personas están involucradas, por mencionar solo dos.

Dicho eso, si es algo que quieres intentar, dependiendo de cuántas personas participen, puedes utilizar las alternativas listadas más arriba (Jitsi, Skype, GotoMeeting, Webex).

Tomado de: https://www.elespectador.com/coronavirus/una-guia-para-hacer-videollamadas-y-no-naufragar-en-el-intento-articulo-922283

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Si los cerca de tres millones de habitantes que tiene Medellín usaran tapabocas desechables diarios, siguiendo las medidas obligatorias al utilizar el transporte público desde el 6 de abril, se estarían utilizando cada mes más de 75 millones. Y eso sin sumar batas, botellas, ventiladores, equipos de protección y guantes desechables.

Esta situación se replica en todo el mundo y ha hecho que diversas organizaciones internacionales hagan llamados sobre el correcto manejo de estos desechos. La oenegé para la conservación marina Oceans Asia alertó a finales de febrero sobre la aparición de miles de mascarillas y guantes junto a bolsas de plástico y otras basuras ordinarias en las playas de Hong Kong y Latau, en ese continente.

La huella ecológica es un tema que preocupa: “El incremento durante la pandemia en la fabricación y el consumo de Elementos de Protección Personal (EPP) ha generado una preocupación por la disposición final y el posible impacto en el medio ambiente”, explica Carolina Salazar López, investigadora y docente de Ingeniería Biomédica de la Universidad CES.

Aunque en Medellín no hay mar, estos residuos muchas veces no terminan en los rellenos sanitarios sino en las calles, alcantarillas y ríos, lo que hace que sea un factor de doble amenaza: por un lado se contamina y por el otro es un riesgo biológico, según los científicos consultados.

Consumo

Ahora bien, a pesar de la demanda de EPP, la actividad económica ha bajado y, por tanto, la generación de desechos. Según la prestadora de servicio de aseo de Medellín, Emvarias, previo a la crisis sanitaria (17 al 23 de marzo de 2020) se recolectaron 13,2 toneladas de residuos ordinarios, mientras que en la semana pasada fueron 11,9. Ha disminuido un 9,6%.

La disminución fue más grande en desechos biosanitarios –que tienen contacto con tejidos o fluidos humanos o animales no contaminados con elementos patógenos– debido a la cantidad de establecimientos como peluquerías, centros de estética y consultorios odontológicos cerrados que producen este material: se captaron 4,5 toneladas en relación a las 6,7 de marzo, un 32,7 % menos. “Son cerca de 430 generadores, casi el 80 % tuvo que cerrar. Los únicos que están operando son los centros hospitalarios”, dijo Gloria Aguilar, ingeniera ambiental en Emvarias a mediados este mes. Pero esta disminución de desechos no es suficiente para dejarse de preocupar.

Impacto colateral

Además, hay efectos colaterales de la pandemia. Victoria Duque, gerente en Colombia de la empresa chilena TriCiclos, que desarrolla soluciones para el tratamiento de residuos y reciclaje, cuenta que se están viendo en esta nueva temporada fenómenos comerciales paralelos que impactan al medio ambiente.

“Por un lado, el aumento de uso de bolsas plásticas en los domicilios. Este material le da al consumidor una sensación de seguridad, pero pueden ser portadoras del virus. Muchos comercios que habían evolucionado en la eliminación de bolsas de un solo uso, hoy por la emergencia, están retrocediendo”, señala Duque.

A mediados de abril, científicos de otra agencia ambiental internacional, Ocean Conservancy, lo advirtieron. “Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, muchas tiendas de comestibles han prohibido a los compradores traer sus propias bolsas reutilizables y en su lugar están distribuyendo bolsas de plástico de un solo uso”, dice la oenegé. Esto podría reducir los esfuerzos hasta ahora y aumentar la contaminación en los océanos en el futuro, señalaron.

Otro fenómeno que ha identificado Duque es que a algunos recicladores no se les está permitiendo el ingreso a los conjuntos residenciales por temor al contagio del virus, aunque son estos quienes están más expuestos. Añade que ha notado una desaceleración de las prácticas de reciclaje, también por miedo: “Como viene de afuera entonces se cree que tiene que ir directo a la basura”.

¿Es posible saber cuánta basura se está produciendo por los desechos de la pandemia? La gerente de TriCiclos explica que es difícil hacerle trazabilidad a este tipo de residuos porque no existe el hábito de separar estos materiales en los hogares. “Si usáramos bolsas de distinto color y luego estas se midieran, podría saberse y entender el problema”, comenta Victoria.

De hecho, el buen manejo de basuras ayuda en doble vía: a reducir el impacto ambiental y evitar más contagios.

La investigadora Carolina Salazar recomienda separar los residuos en tres bolsas (biosanitarios, reciclables, ordinarios). Una adicional en caso de tener familiares con la covid-19 y seguir los consejos del Gobierno (ver recuadro) para su control.

Tomado de: https://www.elcolombiano.com/coronavirus-en-colombia-contra-el-miedo/residuos-y-desechos-en-medellin-generados-por-la-pandemia-NK13084900

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¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). El coronavirus que se ha descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19.

¿Qué es la COVID-19?

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. En torno al 2% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

¿Cómo se propaga la COVID-19?

Una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotículas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma.

La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID-19 y seguirá informando sobre los resultados actualizados.

¿Puede transmitirse a través del aire el virus causante de la COVID-19?

Los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que el virus causante de la COVID-19 se transmite principalmente por contacto con gotículas respiratorias, más que por el aire. Véase la respuesta anterior a la pregunta «¿Cómo se propaga la COVID-19?»

¿Es posible contagiarse de COVID-19 por contacto con una persona que no presente ningún síntoma?

La principal forma de propagación de la enfermedad es a través de las gotículas respiratorias expelidas por alguien al toser. El riesgo de contraer la COVID-19 de alguien que no presente ningún síntoma es muy bajo. Sin embargo, muchas personas que contraen la COVID-19 solo presentan síntomas leves. Esto es particularmente cierto en las primeras etapas de la enfermedad. Por lo tanto, es posible contagiarse de alguien que, por ejemplo, solamente tenga una tos leve y no se sienta enfermo. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre el periodo de transmisión de la COVID-19 y seguirá informando sobre los resultados actualizados.

¿Es posible contagiarse de COVID-19 por contacto con las heces de una persona que padezca la enfermedad?

El riesgo de contraer la COVID-19 por contacto con las heces de una persona infectada parece ser bajo. Aunque las investigaciones iniciales apuntan a que el virus puede estar presente en algunos casos en las heces, la propagación por esta vía no es uno de los rasgos característicos del brote. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID-19 y seguirá informando sobre los nuevos resultados. No obstante, se trata de un riesgo y por lo tanto es una razón más para lavarse las manos con frecuencia, después de ir al baño y antes de comer.

¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?

Medidas de protección para todas las personas 

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. Se han registrado casos en muchos países de todo el mundo, y en varios de ellos se han producido brotes. Las autoridades chinas y las de otros países han conseguido enlentecer o detener el avance de los brotes, pero la situación es impredecible y es necesario comprobar con regularidad las noticias más recientes.

Hay varias precauciones que se pueden adoptar para reducir la probabilidad de contraer o de contagiar la COVID-19:

  • Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

¿Por qué? Lavarse las manos con agua y jabón o usando un desinfectante a base de alcohol mata los virus que pueda haber en sus manos.

  • Mantenga una distancia mínima de 1 metro (3 pies) entre usted y cualquier persona que tosa o estornude.

¿Por qué? Cuando alguien tose o estornuda, despide por la nariz o por la boca unas gotículas de líquido que pueden contener el virus. Si está demasiado cerca, puede respirar las gotículas y con ellas el virus de la COVID-19, si la persona que tose tiene la enfermedad.

  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies y pueden recoger virus. Una vez contaminadas, las manos pueden transferir el virus a los ojos, la nariz o la boca. Desde allí, el virus puede entrar en su cuerpo y causarle la enfermedad.

  • Tanto usted como las personas que les rodean deben asegurarse de mantener una buena higiene de las vías respiratorias. Eso significa cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel al toser o estornudar. El pañuelo usado debe desecharse de inmediato.

¿Por qué? Los virus se propagan a través de las gotículas. Al mantener una buena higiene respiratoria está protegiendo a las personas que le rodean de virus como los del resfriado, la gripe y la COVID-19.

  • Permanezca en casa si no se encuentra bien. Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica y llame con antelación. Siga las instrucciones de las autoridades sanitarias locales.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada sobre la situación en su zona. Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto también le protegerá a usted y ayudará a prevenir la propagación de virus y otras infecciones.

  • Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre lo que debe hacer la gente de su zona para protegerse.

  • Consulte las noticias más recientes sobre las zonas de mayor peligro (es decir, las ciudades y lugares donde la enfermedad se está propagando más extensamente). Si le es posible, evite desplazarse a estas zonas, sobre todo si su edad es avanzada o tiene usted diabetes, cardiopatías o neumopatías.

¿Por qué? Estas precauciones se deben adoptar en estas zonas porque la probabilidad de contraer la COVID-19 es más elevada.

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)

  • Siga las orientaciones antes expuestas (Medidas de protección para todas las personas)
  • Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como dolor de cabeza, fiebre ligera (37,3 oC o más) y rinorrea leve, hasta que se recupere. Si le resulta indispensable salir de casa o recibir una visita (por ejemplo, para conseguir alimentos), póngase una mascarilla para no infectar a otras personas.

¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.

  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.

¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación de virus y otras infecciones.

¿Qué probabilidades hay de que contraiga la COVID-19?

El riesgo depende del lugar donde se encuentre usted y, más concretamente, de si se está produciendo un brote de COVID-19 en dicho lugar.

Para la mayoría de las personas que se encuentran en la mayor parte de los lugares, el riesgo de contraer esta enfermedad continúa siendo bajo. Sin embargo, sabemos que hay algunos lugares (ciudades o zonas) donde se está propagando y donde el riesgo de contraerla es más elevado, tanto para las personas que viven en ellas como para las que las visitan. Los gobiernos y las autoridades sanitarias están actuando con determinación cada vez que se detecta un nuevo caso de COVID-19. Es importante que todos respetemos las restricciones relativas a los viajes, los desplazamientos y las concentraciones multitudinarias de personas aplicables a cada lugar en concreto. Si cooperamos con las medidas de lucha contra la enfermedad, reduciremos el riesgo que corremos cada uno de nosotros de contraerla o de propagarla.

Como se ha comprobado en China y en otros países, es posible detener los brotes de COVID-19 y poner fin a su transmisión. No obstante, la gran rapidez con que pueden aparecer nuevos brotes nos obliga a ser conscientes de la situación en los lugares donde nos encontramos o donde tengamos intención de ir.

¿Debo preocuparme por la COVID-19?

Por lo general, los síntomas de la COVID-19 son leves, sobre todo en los niños y los adultos jóvenes. No obstante, también pueden ser graves y obligan a hospitalizar a alrededor de uno de cada cinco infectados. Por consiguiente, es bastante normal preocuparse por los efectos que el brote de COVID-19 puede tener en nosotros y en nuestros seres queridos.

Esta preocupación debe servirnos para adoptar medidas de protección para nosotros, nuestros seres queridos y las comunidades donde vivimos. La medida principal y más importante es la higiene regular y completa de las manos y de las vías respiratorias. En segundo lugar, es importante mantenerse informado y seguir los consejos de las autoridades sanitarias locales, como los relativos a los viajes, los desplazamientos y los eventos donde se pueda concentrar un gran número de personas.

¿Quién corre riesgo de desarrollar una enfermedad grave?

Todavía tenemos mucho por aprender sobre la forma en que la COVID-2019 afecta a los humanos, pero parece que las personas mayores y las que padecen afecciones médicas preexistentes (como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes) desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID-19?

No. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID-19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID-19. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico.

¿Existen medicamentos o terapias que permitan prevenir o curar la COVID-19?

Aunque algunos remedios occidentales, tradicionales o caseros pueden proporcionar confort y aliviar los síntomas de la COVID-19, no hay pruebas de que los medicamentos actuales puedan prevenir o curar la enfermedad. La OMS no recomienda la automedicación, en particular con antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19. Hay varios ensayos clínicos en curso con medicamentos occidentales y tradicionales. La OMS facilitará información actualizada tan pronto como los resultados de los ensayos clínicos estén disponibles.

¿Existe alguna vacuna, medicamento o tratamiento para la COVID-19?

Todavía no. Hasta la fecha, no hay ninguna vacuna ni medicamento antiviral específico para prevenir o tratar la COVID-2019. Sin embargo, los afectados deben recibir atención de salud para aliviar los síntomas. Las personas que presentan casos graves de la enfermedad deben ser hospitalizadas. La mayoría de los pacientes se recuperan con la ayuda de medidas de apoyo.

Se están investigando posibles vacunas y distintos tratamientos farmacológicos específicos. Hay ensayos clínicos en curso para ponerlos a prueba. La OMS está coordinando los esfuerzos dirigidos a desarrollar vacunas y medicamentos para prevenir y tratar la COVID-19.

Las formas más eficaces de protegerse a uno mismo y a los demás frente a la COVID-19 son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de al menos 1 metro (3 pies) con las personas que tosen o estornudan. (Véase ¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?).

¿Son lo mismo la COVID-19 y el SRAS?

No. El genoma del virus que causa la COVID-19 y el del responsable del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) son similares, pero no iguales. El SRAS es más letal pero mucho menos infeccioso que la COVID-19. Desde 2003, no se han registrado brotes de SRAS en ningún lugar del mundo.

¿Debo llevar mascarilla para protegerme?

Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica. Recuerde que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y tenga en cuenta también que, si no está usted enfermo o no cuida de una persona que lo esté, está malgastando una mascarilla. Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata.

La OMS aconseja hacer un uso racional de las mascarillas clínicas para no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente unos utensilios que son valiosos (véase el apartado Cuándo y cómo usar mascarilla).

Las medidas frente a la COVID-19 más eficaces para protegerse a uno mismo y a los demás son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de, al menos, 1 metro (3 pies) con las personas que tosen o estornudan. Para más información a este respecto, pueden consultarse las medidas básicas de protección frente al nuevo coronavirus.

Cómo ponerse, usar, quitarse y desechar una mascarilla

  1. Recuerde que solo deben usar mascarilla los trabajadores sanitarios, los cuidadores y las personas con síntomas respiratorios como fiebre y tos.
  2. Antes de tocar la mascarilla, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  3. Inspeccione la mascarilla para ver si tiene rasgaduras o agujeros.
  4. Oriente hacia arriba la parte superior (donde se encuentra la tira de metal).
  5. Asegúrese de orientar hacia afuera el lado correcto de la mascarilla (el lado coloreado).
  6. Colóquese la mascarilla sobre la cara. Pellizque la tira de metal o el borde rígido de la mascarilla para que se amolde a la forma de su nariz.
  7. Tire hacia abajo de la parte inferior de la mascarilla para que le cubra la boca y la barbilla.
  8. Después de usarla, quítese la mascarilla; retire las cintas elásticas de detrás de las orejas manteniendo la mascarilla alejada de la cara y la ropa, para no tocar las superficies potencialmente contaminadas de la mascarilla.
  9. Deseche la mascarilla en un contenedor cerrado inmediatamente después de su uso.
  10. Lávese las manos después de tocar o desechar la mascarilla. Use un desinfectante a base de alcohol o, si están visiblemente sucias, láveselas con agua y jabón.

¿Cuánto dura el periodo de incubación de la COVID-19?

El «período de incubación» es el tiempo que transcurre entre la infección por el virus y la aparición de los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las estimaciones respecto al periodo de incubación de la COVID-19 oscilan entre 1 y 14 días, y en general se sitúan en torno a cinco días. Estas estimaciones se irán actualizando a medida que se tengan más datos.

¿Pueden los humanos contraer el virus de la COVID-19 por contacto con un animal?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que son comunes entre los murciélagos y otros animales. En raras ocasiones las personas se infectan por estos virus, que luego pueden propagarse a otras personas. Por ejemplo, el SRAS-CoV iba asociado a las civetas y el MERS-CoV se transmite a través de los dromedarios. Todavía no se ha confirmado el posible origen animal de la COVID-19.

Como medida de protección al visitar mercados de animales vivos o en otras situaciones parecidas, evite el contacto directo con los animales y las superficies que estén en contacto con ellos. Asegúrese de que en todo momento se observen prácticas adecuadas de higiene de los alimentos. Manipule con cuidado la carne, la leche o los órganos de animales crudos para evitar la contaminación de alimentos no cocinados y evite el consumo de productos animales crudos o poco cocinados.

¿Mi mascota me puede contagiar la COVID-19?

Aunque ha habido un caso de un perro infectado en Hong Kong, hasta la fecha no hay pruebas de que un perro, un gato o cualquier mascota pueda transmitir la COVID-19. La COVID-19 se propaga principalmente a través de las gotículas producidas por una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Para protegerse a sí mismo, lávese las manos a fondo frecuentemente.

La OMS se mantiene al tanto de las últimas investigaciones a este respecto y otras cuestiones relacionadas con la COVID-19 y proporcionará información actualizada de las conclusiones que se vayan obteniendo.

¿Cuánto tiempo sobrevive el virus en una superficie?

No se sabe con certeza cuánto tiempo sobrevive el virus causante de la COVID-19 en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus. Los estudios realizados (incluida la información preliminar disponible sobre el virus de la COVID-19) indican que los coronavirus pueden subsistir en una superficie desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (por ejemplo, el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás. Lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Evite tocarse los ojos, la boca o la nariz.

¿Es seguro recibir un paquete de una zona en la que se hayan notificado casos de COVID-19?

Sí. La probabilidad de que una persona infectada contamine artículos comerciales es baja, y el riesgo de contraer el virus causante de la COVID-19 por contacto con un paquete que haya sido manipulado, transportado y expuesto a diferentes condiciones y temperaturas también es bajo.

¿Hay algo que no deba hacer?

Las siguientes medidas NO SON eficaces contra la COVID-2019 y pueden resultar perjudiciales:

  • Fumar
  • Llevar varias mascarillas
  • Tomar antibióticos (Véase  ¿Existen medicamentos o terapias que permitan prevenir o curar la COVID-19?)

En cualquier caso, si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, trate de obtener atención médica lo antes posible para reducir el riesgo de desarrollar una infección más grave, y asegúrese de informar a su dispensador de atención de salud acerca de sus viajes recientes.

Tomado de: Organización Mundial de la Salud (OMS)

                   

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