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Si los cerca de tres millones de habitantes que tiene Medellín usaran tapabocas desechables diarios, siguiendo las medidas obligatorias al utilizar el transporte público desde el 6 de abril, se estarían utilizando cada mes más de 75 millones. Y eso sin sumar batas, botellas, ventiladores, equipos de protección y guantes desechables.

Esta situación se replica en todo el mundo y ha hecho que diversas organizaciones internacionales hagan llamados sobre el correcto manejo de estos desechos. La oenegé para la conservación marina Oceans Asia alertó a finales de febrero sobre la aparición de miles de mascarillas y guantes junto a bolsas de plástico y otras basuras ordinarias en las playas de Hong Kong y Latau, en ese continente.

La huella ecológica es un tema que preocupa: “El incremento durante la pandemia en la fabricación y el consumo de Elementos de Protección Personal (EPP) ha generado una preocupación por la disposición final y el posible impacto en el medio ambiente”, explica Carolina Salazar López, investigadora y docente de Ingeniería Biomédica de la Universidad CES.

Aunque en Medellín no hay mar, estos residuos muchas veces no terminan en los rellenos sanitarios sino en las calles, alcantarillas y ríos, lo que hace que sea un factor de doble amenaza: por un lado se contamina y por el otro es un riesgo biológico, según los científicos consultados.

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Ahora bien, a pesar de la demanda de EPP, la actividad económica ha bajado y, por tanto, la generación de desechos. Según la prestadora de servicio de aseo de Medellín, Emvarias, previo a la crisis sanitaria (17 al 23 de marzo de 2020) se recolectaron 13,2 toneladas de residuos ordinarios, mientras que en la semana pasada fueron 11,9. Ha disminuido un 9,6%.

La disminución fue más grande en desechos biosanitarios –que tienen contacto con tejidos o fluidos humanos o animales no contaminados con elementos patógenos– debido a la cantidad de establecimientos como peluquerías, centros de estética y consultorios odontológicos cerrados que producen este material: se captaron 4,5 toneladas en relación a las 6,7 de marzo, un 32,7 % menos. “Son cerca de 430 generadores, casi el 80 % tuvo que cerrar. Los únicos que están operando son los centros hospitalarios”, dijo Gloria Aguilar, ingeniera ambiental en Emvarias a mediados este mes. Pero esta disminución de desechos no es suficiente para dejarse de preocupar.

Impacto colateral

Además, hay efectos colaterales de la pandemia. Victoria Duque, gerente en Colombia de la empresa chilena TriCiclos, que desarrolla soluciones para el tratamiento de residuos y reciclaje, cuenta que se están viendo en esta nueva temporada fenómenos comerciales paralelos que impactan al medio ambiente.

“Por un lado, el aumento de uso de bolsas plásticas en los domicilios. Este material le da al consumidor una sensación de seguridad, pero pueden ser portadoras del virus. Muchos comercios que habían evolucionado en la eliminación de bolsas de un solo uso, hoy por la emergencia, están retrocediendo”, señala Duque.

A mediados de abril, científicos de otra agencia ambiental internacional, Ocean Conservancy, lo advirtieron. “Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, muchas tiendas de comestibles han prohibido a los compradores traer sus propias bolsas reutilizables y en su lugar están distribuyendo bolsas de plástico de un solo uso”, dice la oenegé. Esto podría reducir los esfuerzos hasta ahora y aumentar la contaminación en los océanos en el futuro, señalaron.

Otro fenómeno que ha identificado Duque es que a algunos recicladores no se les está permitiendo el ingreso a los conjuntos residenciales por temor al contagio del virus, aunque son estos quienes están más expuestos. Añade que ha notado una desaceleración de las prácticas de reciclaje, también por miedo: “Como viene de afuera entonces se cree que tiene que ir directo a la basura”.

¿Es posible saber cuánta basura se está produciendo por los desechos de la pandemia? La gerente de TriCiclos explica que es difícil hacerle trazabilidad a este tipo de residuos porque no existe el hábito de separar estos materiales en los hogares. “Si usáramos bolsas de distinto color y luego estas se midieran, podría saberse y entender el problema”, comenta Victoria.

De hecho, el buen manejo de basuras ayuda en doble vía: a reducir el impacto ambiental y evitar más contagios.

La investigadora Carolina Salazar recomienda separar los residuos en tres bolsas (biosanitarios, reciclables, ordinarios). Una adicional en caso de tener familiares con la covid-19 y seguir los consejos del Gobierno (ver recuadro) para su control.

Tomado de: https://www.elcolombiano.com/coronavirus-en-colombia-contra-el-miedo/residuos-y-desechos-en-medellin-generados-por-la-pandemia-NK13084900

                   

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